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Todo empezó después de un largo invierno, a finales de 2002, en el sótano de un bar de Badalona, el Badamola. Mi querido Jordi Solasegalés “El Contable” y yo tocábamos la guitarra en dicho sótano casi todos los días después de currar, y de manera natural surgió la idea de preparar un unplugged con versiones de los grupos que nos gustaban (Rosendo, Platero y Tú, Barricada, Dire Straits, AC/DC, etc.). Pues bien, nos pusimos a buscar cantante y nos salieron dos, Ricardo Mora e Isaac. Seguidamente buscamos bolo y nos salió en el mismo bar (sí! hay gato encerrao!). Ya era sólo cuestión de ponerle nombre al asunto y, como no podía ser de otra manera, salió el que más carcajadas produjo al pronunciarlo, es decir, el peor. Desde ese mismo instante ya éramos The Follargas Blues Band. Lo teníamos todo, así que ensayamos hasta el día del bolo, o sea, dos semanas... y así salió. Ese mismo día se acabó el sueño de ‘La Follargas'.

Abandoné la música durante seis años, pero aún así, durante todo ese tiempo seguía teniendo ese impulso, ese afán casi enfermizo que me incita a escribir o pensar canciones. Harto de la ansiedad que me producía, no ese quiero y no puedo sino ese puedo pero no quiero, decidí llevar a cabo alguna de esas ideas que no dejaban de dar vueltas en mi cabeza.

Durante diez días me dediqué a escribir canciones por la mañana y a grabarlas por la tarde en un ocho pistas que tenía Ricardo en el sótano del bar (sí, sí, el Badamola , ja, ja!). Curioso proceso este de crear canciones. La batería la improvisaba con un programa de la PlayStation y la volcábamos al ocho pistas para después grabar las guitarras y la voz. El resultado de todo esto fue una maqueta de diez canciones a la que llamé “Recogiendo el Tiempo a Oscuras” y que firmé como Pan de Higo, haciendo alusión a la canción de Rosendo, puesto que iba a ser el enemigo disparando pan de higo. Pese a la patética calidad de la maqueta y al generalizado cachondeo con lo de la PlayStation, apareció una persona en mi vida que empezó, y de qué manera, a animarme para llevar la maqueta al directo. Ésta persona no es otra que Pilar Sánchez (qué le gustó más, si las canciones o un servidor no me atrevo a  aventurarlo, ja, ja). En fin, que creía que me incitaba a cometer una locura, otra más, porque entre otras cosas yo nunca había cantado, siempre había permanecido escondido detrás de la guitarra; pero ella insistió hasta que me convenció.

Lo tenía muy claro; volví a llamar a Jordi para meterle una guitarra cañera al proyecto, Pili haría coros, y yo me encargaría de la otra guitarra y la voz. Nos faltaba bajista y baterista pero, cosas que pasan, apareció un teclista, Raúl Bioque. Seguimos buscando y por fin apareció un baterista, Sergi Soler, y más tarde un bajista, José (de los Hoguera) que se ofreció para echarnos una mano. De esta manera empezamos a ensayar la maqueta y más temas que iban saliendo.

Pero al poco José tuvo que dejarnos por falta de tiempo. No podía compaginar los ensayos con Hoguera y con nosotros, con lo cual nos quedamos sin bajista. Un buen día se me ocurrió comentarle a mi gran amigo José Luis López (Pepe) si sabía de alguien que tocara el bajo, y ¡bingo! Es en este punto donde aparece Julio Moyano que por aquel entonces tocaba y sigue tocando con los Moebius. Bien! volvíamos a tener bajista.

No llegó el primer bolo cuando Sergi nos dio la noticia, iba a ser padre de una preciosa niña llamada Sara, su tiempo pasaba a ser sagrado y tuvimos que buscar otro baterista. Empezábamos a desesperar, pero la ilusión podía con nosotros y seguimos adelante.
Por esas fechas Enric Tárrega tenía un proyecto llamado El quinto gato, en el cual Pili y un servidor éramos partícipes junto a nuestro amigo Chisku y la novia de Enric, Aurora. Le comenté a Enric de tocar también con Pan de Higo a lo cual respondió que sí.
Como todo aquel que esté mínimamente relacionado con este mundillo sabrá, lo de las bandas no deja de ser una montaña rusa donde, a veces, en los instantes que el vagón se para, gente se apea y gente nueva entra para probar qué sensación causa. Por lo tanto algo más tenía que pasar. Raúl por motivos de trabajo, no podía seguir con nosotros. Nos quedamos sin teclados, pero ya estaba bien, teníamos lo suficiente para formar una banda de rock.

Seguimos trabajando duro, ensayando, y por fin, el 28 de junio de 2003, Pan de Higo saltó a un escenario, fue en la sala La Rulot, donde asistieron más de 150 personas, más de 150 buenos amigos podríamos decir. Para nosotros fue, por muchos motivos, todo un éxito y quizá el bolo más recordado. El directo fue grabado y le dimos el nombre de “…una noche en Barcelona”. Ya teníamos algo .con .lo que .presentarnos. Dejábamos de ser los chicos de la Playstation, ja, ja...
Después de varios bolos, Enric decide abandonar el grupo para montar otro proyecto, The Saphinados. De nuevo se paró la ‘atracción' y se tuvo que esperar a que otro baterista quisiera iniciar viaje en nuestra ‘montaña rusa'. Mediante un anuncio en un tablón de músicos contactamos con David Karrika, anterior baterista de Mr. Fylynn y Dikers.
La banda comenzaba a tener seguidores pero sobretodo muchas ganas de currar, por lo que nos planteamos seriamente la posibilidad de grabar en un estudio profesional y eso hicimos, ¡con dos cojones!. Nos pusimos en contacto con los estudios Sonido XXI de Esparza de Galar (Navarra) y nos dieron fecha para el 26 de Julio de 2004. Increíble, un año después de nuestro primer concierto estábamos en uno de los mejores estudios del país, un sueño. ‘Pa flipar!'. Estuvimos trabajando en el disco hasta la fecha.

Una vez allí, en Navarra, conocimos a Juanan Sanmartín, que fue quien se encargó de ‘moldear' el disco. Durante veinte días disfrutamos del sueño de grabar diez temas además de tocar en directo en Pamplona, en la sala Beer Station. Pero eso no es todo, no. Tuvimos la inmensa fortuna de contar con unas colaboraciones excepcionales. Pudimos contar con la colaboración de Kutxi Romero en una canción, de Mikel, teclista de “Tierra Santa” y amigo de David, y de Pablo y Germán, percusionista y guitarra flamenca respectivamente de los Nonainose (estos dos tuvieron los cojones de subir a grabar desde Barcelona, chapó!).
Aún no habíamos bajado de la nube, cuando nos plantearon la posibilidad de tocar en el Hard Rock Café de Barcelona, en un una serie breve de conciertos que organizaba la emisora de radio Flaixback y la televisión FlaixTV. Entregamos el recién masterizado CD a la emisora y el trabajo de todos obtuvo recompensa; íbamos a tocar en el Hard Rock y saldríamos por la emisoras de radio y de televisión que organizaban el evento. Esto sucedió el 2 de Octubre de 2004 y, aunque me cuesta contar sin calculadora, allí había mucha gente, mucha. Brutal!
Pan de Higo comenzaba a tener consistencia dentro y fuera del grupo, pero por algún motivo, no iba a ser esa la banda que continuara para adelante. Después de varios conciertos más, David nos comunica su decisión de dejar el grupo. Esta vez todo resulta algo más sencillo, nos conoce y apoya mucha más gente, y a través de Dani, de los Estorbo, damos con David Gutiérrez “Sargento de Hierro”, el nuevo ‘bataca'...

Pero, a finales del 2005, David Gutiérrez abandona la formación después de iniciar los bolos de promoción del disco ‘Soliloquios y mandangas'. Actualmente, y esperamos que por mucho tiempo, el baterista es Andreu Malet.
Y hasta aquí puedo leer… [continuará…]

Marc Puente
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